El ayurveda, hermano científico del yoga, es un sistema de bienestar holístico diseñado para que el cuerpo esté siempre en equilibrio. Perfectamente alineados con los ritmos de la naturaleza y sus cinco elemento (tierra, agua, fuego, aire y espacio), existen también tres doshas que determinan tu tipo de mente y cuerpo. Cada persona está más alineada con uno o dos de los doshas vata, pitta y kapha, y knowing your dosha puedes usar tus señales mentales, físicas y emocionales para que el cuerpo esté siempre en óptimas condiciones, durante todo el año y, a largo plazo, durante toda tu vida.
Los doshas también están conectados con una época del día y del año. En el caso del verano, pitta es el dosha dominante. Con elementos del fuego y el agua, alcanza su mayor relevancia entre las 10:00 y las 14:00 (cuando calienta más el sol). Si no logras que el dosha pitta esté fresco y en equilibrio, puedes sentir un exceso de calor, inflamación, cansancio, irritabilidad y problemas digestivos. Esto resulta especialmente importante si tu dosha personal también es pitta, porque tenderás más al agotamiento y al desgaste durante los meses de verano.
“Es fácil que pitta pierda el equilibrio en verano porque las cualidades de un dosha/una persona pitta normalmente son cálidas, afiladas, oleosas y productoras de calor a nivel interno. Un exceso de pitta puede provocar sudores y sensación de quemazón en las horas de la tarde y también es común la acidez de estómago. Por eso es tan importante encontrar el equilibrio para pitta”, afirma la doctora Vidhi Patel, que combina la medicina moderna con la sabiduría del ayurveda.
Por suerte, existen multitud de consejos y trucos que puedes poner en práctica para refrescar y calmar el fuego pitta. En el ayurveda, el equilibrio se logra a través del principio de los opuestos o “vishesha”. Lo que propone es tratar el calor con frío, lo seco con algo oleoso, lo dulce con lo salado, etc. Por eso, unos cambios acertados en la dieta, movimientos más conscientes y una respiración equilibrada pueden resultar maravillosos para contrarrestar la fogosidad de pitta y disfrutar del verano sin sofocos.
1. Comer e hidratarse con alimentos y bebidas refrescantes
Lo mejor es evitar cualquier alimento que vaya a nutrir el calor de tu estómago. Hablamos de cosas como salsas de chili picante, alimentos agrios y fermentados, todo lo frito, lo que lleve mucho aceite o mucha sal, y no pasarse con la carne roja ni los quesos curados. Como contrapartida, apuesta por alimentos que nutran y refresquen tu sistema digestivo, como frutas dulces y jugosas como peras, cerezas, mango, sandía y melocotones; verduras como pepino, apio, calabacín, judías verdes y lechuga, y luego añadir también cereales integrales. A pesar de ser verano, los purés o cremas como este bol estival para potenciar el equilibrio, servido a una temperatura templada, no caliente, también son ideas estupendas y fáciles de digerir.
En lo que respecta a las bebidas, seguro que echar mano del hielo resulta muy tentador, pero las cosas demasiado frías no facilitan la digestión y además aumentan la temperatura interior. Por eso es mejor hidratarse con líquidos a temperatura ambiente. El agua de coco, el zumo de aloe vera, la limonada de menta y el agua con pepino son excelentes opciones, y si quieres disfrutar de un cóctel al sol, opta por algo suave o cambia tu mojito por un “no-jito” sin alcohol o un refrescante spritz de mango.
2. Presta atención a cuándo haces ejercicio
Puede que en los meses de verano sientas que tengas más energía que de costumbre porque tu cuerpo estará encendido literalmente, pero realmente este es el mejor momento de reducir el ritmo. Con el calor, acabarás con tus reservas de energía con mayor rapidez, así que en vez de hacer ejercicios intensos que suban tu temperatura corporal, elige alternativas como hacer yoga, dar un paseo por la naturaleza, nadar al aire libre y montar en bici sin prisa para fomentar la circulación sin deshidratarte. Intenta hacer ejercicio a primera hora de la mañana o por la tarde-noche, porque en esos momentos el sol no estará tan alto y hará menos calor.
3. Practica las respiraciones refrescantes del ayurveda
Una táctica infalible si te molesta demasiado el calor es el “sitali pranayama” o respiración refrescante para relajar y bajar la temperatura del cuerpo y la mente rápidamente.
“Practicar el sitali pranayama durante cinco minutos al día en verano ayudará a reducir signficativamente la sensación de calor y fomentará el equilibrio pitta”, explica la doctora Vidhi. “He nacido y crecido en la calurosa India y este ejercicio en concreto siempre lo hacíamos al mediodía. Su mecánica es muy sencilla: cuando el aire pasa por la superficie húmeda de la lengua, la humedad se evapora ligeramente en el interior de la boca y enfría el aire que entra antes de llegar a los pulmones. El resultado es una sensación inmediata de frescor en la boca, la garganta y el pecho”.
Para dominar esta técnica, hay que sentarse en una posición erguida, con los ojos cerrados, y sacar la lengua de la boca, a ser posible con forma de pajita, pero si no puedes enrollarla, puedes sacarla plana o fruncir los labios como si fueras a sorber por una pajita. Tomar aire lentamente y nota el aliento en la lengua, luego cierra la boca y suéltalo lentamente a través de la nariz.
4. Conecta con la luna
¿Te acuerdas de lo que hemos dicho sobre el ayurveda y cómo usa los opuestos para encontrar el equilibrio? Cuando te expones al sol y el calor durante el día, te recomendamos que pases algo de tiempo bajo la luna durante la noche. Puedes tumbarte sobre la hierba a la luz de la luna, relajarte en una silla junto a una ventana desde donde puedas verla o puedes darte un paseo una vez haya anochecido, por ejemplo. Lo importante es pasar unos 30 minutos bajo el influjo de nuestro satélite.
5. Usa brumas relajantes y aromaterapia
Los aceites esenciales refrescantes funcionan de maravilla para apagar la ardiente energía pitta y reducir también la inflamación. Los aceites de rosa, jazmín, lavanda, vetiver, sándalo, neem, eucalipto y menta son los más efectivos. Puedes darte un masaje con un aceite de coco como base (refrescante de manera natural), verterlos en un difusor o buscar ambientadores en espray que los contengan. También puedes preparar tu propia bruma refrescante con agua de rosas o aloe vera: una solución rápida para cuando empiezan a subir las temperaturas.
6. Piensa bien en lo que te pones
Aquí lo mejor es evitar la ropa entallada que se pega al cuerpo. En ayurveda tenemos un concepto denominado “surya chikitsa” o terapia solar, que nos enseña los colores y materiales que pueden ayudar a equilibrar el calor que desprende pitta. Es un cambio muy sutil, pero que puede marcar la diferencia de tus días de verano. Los tejidos ligeros y transpirables, como el algodón o el lino 100 %, son los más adecuados, y es recomendable usar prendas sueltas y fluidas que permitan al aire circular alrededor de la piel con un efecto refrescante. Respecto a la paleta de colores para pitta, elige tonos refrescantes como el azul cielo, el aguamarina, el verde manzana, el blanco, el lavanda y el gris pálido.
7. No pierdas de vista tus niveles de estrés y de sueño
El calor excesivo por la noche provoca estrés en cualquiera, pero especialmente en las personas del tipo pitta, que pueden ser propensas a la irritabilidad y la frustración. Además, los niveles de cortisol aumentan de forma natural cuando suben las temperaturas, lo que puede traducirse en una sensación de inquietud y puede provocar que nos despertemos más temprano o que no logremos dormir del tirón.
“Normalmente, una persona pitta tiene dificultades durante las horas de la tarde-noche, ya que la energía pitta vuelve a aumentar durante la madrugada (entre las 22:00 y las 02:00), así que si no te duermes antes de las 22:00, la mente se pone en alerta, empieza a analizarlo todo o puedes incluso notar algo de hambre, lo que puede alterar el patrón de sueño con mucha facilidad”, dice la doctora Vidhi.
Para dormir y descansar bien por la noche, asegúrate de que tu habitación esté fresca (abre la ventana o usa un ventilador), apaga todos los dispositivos media hora antes de acostarte y empieza y termina el día meditando brevemente, de la manera que más te guste. La doctora Vidhi también recomienda lavarse los pies con agua fría justo antes de acostarse y, si es posible, evitar usar calcetines después de las 16:00.
Algo tan sencillo como empezar el día planificando la jornada y haciendo una lista de tareas pendientes evitará que te agobies o te entren los nervios a medida que avanza el día, especialmente si te das algo de margen que te permita continuar a un ritmo equilibrado y sostenible, en lugar de ir con prisas y estresarte. Así, podrás terminar el día sin agobios y sin esa molesta sensación de no tener el control, para poder dormir a pierna suelta por la noche.
Si incorporas estos pequeños cambios durante los meses de verano, mejorarás tu productividad, dejarás a un lado la irritabilidad y disfrutarás de la temporada con más energía y ligereza.